Problema, construcción y resultado — con el detalle que no cabe en la ficha.
- Problema
- Clientes que nos conocían por impresión 3D y prototipado llegaron con una idea ambiciosa: automatizar por completo una minuta — el hielo raspado con jarabes y jalea de tamarindo de toda la vida. Existían máquinas que raspan hielo; no existía una que hiciera todo el proceso, de la selección en pantalla a la minuta servida, sin una persona en medio.
- Construcción
- Diseñamos un prototipo y tres versiones de producción — dos totalmente autónomas y una compacta semiautónoma para eventos. La máquina produce el hielo al momento desde un reservorio interno de agua purificada, dosifica jarabes y jalea según la selección en pantalla táctil, dispensa la cuchara, protege el interior con una puerta automática y procesa pagos en efectivo. Todo salió del taller: diseño mecánico, eléctrico y electrónico, cuatro grados de libertad, hasta diez bombas dosificadoras, firmware en C consciente de la revisión de hardware, y un mini servidor Linux con frontend en React, con acceso remoto por WiFi o red celular para analítica, mantenimiento y actualizaciones. El sistema está patentado en el Centro Nacional de Registros.
- Resultado
- Siete máquinas construidas y entregadas: una exportada a Estados Unidos, cuatro para centros comerciales de El Salvador y dos versiones compactas que trabajan eventos privados. Seguimos dando mantenimiento a las máquinas en operación. Una golosina de esquina convertida en producto de ingeniería — con patente propia.
Los clientes nos conocían por otra cosa: impresión 3D y prototipado. Volvieron con una idea más grande — automatizar por completo una minuta, el hielo raspado con jarabes y jalea de tamarindo que aparece en cada esquina cuando hace calor. Existían máquinas que raspan hielo; no existía una que hiciera el proceso entero, de la selección en pantalla a la minuta servida, sin una persona en medio. Nadie había pensado en automatizar la golosina completa.
El proyecto arrancó en 2022 y el prototipo funcionaba en 2023. De ahí salieron tres versiones de producción: la Revisión 2 en 2023 — la primera máquina completa, que se exportó a Estados Unidos —, y en 2024 las Revisiones 3 y 4: la primera totalmente autónoma para centros comerciales, la segunda compacta y semiautónoma, pensada para eventos. Cada revisión aprendió de la anterior; el firmware, consciente de la revisión de hardware, atiende a todas.
Dentro de la máquina está el taller completo: diseño mecánico, eléctrico y electrónico propio, cuatro grados de libertad de movimiento, hasta diez bombas dosificadoras, dispensador de cucharas, puerta automática que protege el interior, pago en efectivo y un reservorio interno de agua purificada — la máquina no necesita conexión a una línea de agua, y por eso puede vivir en un centro comercial. Un mini servidor Linux con frontend en React atiende los pedidos y habla con el controlador por la red interna; por WiFi o red celular, la flota se monitorea, se mantiene y se actualiza a distancia. El sistema está patentado en el Centro Nacional de Registros. Las máquinas se entregaron en blanco: la marca Yummy Ice y su arte gráfico son del cliente.
Siete máquinas construidas y entregadas en cuatro revisiones: una exportada a Estados Unidos, cuatro destinadas a centros comerciales de El Salvador y dos compactas que trabajan eventos privados — y las máquinas en operación siguen recibiendo nuestro mantenimiento. Piezas impresas en 3D, paneles y estructura en CNC, electrónica, firmware, servidor y nube: cada línea de este taller está adentro de una máquina que vende una golosina de infancia. Por eso este proyecto es el que mejor nos explica.
MECATRÓNICA · FIRMWARE · CNC · IMPRESIÓN 3D